La vida nos lleva por caminos inesperados. Algunas veces todo se echa a perder sorpresivamente después de una minuciosa perfección, por otro lado otros granujas saborean las mieles del éxito sin ni siquiera haberselo planteado. Son esos caminos inesperados la mágica gracia que hace de esta vida el mejor de los infiernos. Hay momentos trágicos que nos dejan sin palabras, se protegen de la ironía para pasar de se grises a ser un manantial de diversión, talvez sea esa la clave de la eterna juventud, de la eterna memoria, creer que la tragedia y el dolor son pilatunas del destino y que son tan fugaces como la alegría…y como somos unos serecillos tan mediocres quizás aún no nos hemos enterado de que son la misma cosa.
Por eso hoy para ti, mi amigo, mi compañero de sangre, levanto desde aquí mi puño para que toda esa desgracia se convierta en gloria y pueda tener el placer de regresar y verte sonreir.
Para todo el que lea esto el día de hoy que tenga un día feliz.
